Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Bolton meneó la cabeza.

—Espero que no —dijo—, pero tienen una cantidad de paciencia asombrosa; conozco a un tipo que tuvo que estar en un árbol toda la noche en Bengala.

—Oh, vaya, no podría hacer eso —objetó Algy—. ¿Por qué nos toma, por un puñado de tontos? ¿Cree que bajaremos para que se nos coma?

—Probablemente cree que cuando estemos maduros caeremos al suelo, como manzanas y otras cosas.

—Esto es endemoniadamente incómodo —dijo Algy al cabo de un rato—. Estoy bastante harto. Ojalá tuviera mi rifle.

—Está ahí abajo, al pie de tu árbol —indicó Crouch—; ¿por qué no bajas y lo coges?

—¡Caramba! —exclamó Algy—; acabo de tener una idea. Observad. —Se quitó la camisa, empezó a desgarrarla en tiras, que ató una con otra, y cuando tuvo una larga especie de cuerda, hizo un nudo corredizo en un extremo; entonces bajó a una rama más baja y dejó caer el extremo del nudo cerca de la boca del rifle, que por la forma en que el arma había caído se elevó unos cinco centímetros del suelo.

—Hábil, ¿verdad? —comentó Algy.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker