Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

«Me alimentan para engordarme —le dijo su mente—. Un hombre musculoso sería demasiado duro para comérselo. Así que intentan crearme una capa de suculenta grasa. ¿Es este un final adecuado para Tarzán… acabar en los vientres de los buiroos? No, no es un final adecuado para Tarzán, ¡ni será su final! A Tarzán seguro que se le ocurriría algo».

De modo que Tarzán pensó en varias cosas, y desechó cada pensamiento por inútil. Aun así, sus cinco sentidos, más desarrollados que los de cualquier otro hombre, permanecían aguzados.

Tres de estos sentidos no importaban mucho en su situación actual. Podía ver, pero ¿de qué le servía la vista si un hombre solo tenía las paredes de una mísera choza para mirar? ¿Qué importaba tener buen gusto cuando significaba probar comida no adquirida por sus propias fuertes manos, sino dada por los buiroos, para que en sus músculos se formara una capa de grasa que se derritiera en sus lenguas y satisficiera sus paladares?

No, solo dos sentidos —el oído y el olfato— significaban todavía algo. Y sobre todo y por encima de todos los demás, el misterioso sexto sentido que Tarzán poseía en una medida desconocida para los otros hombres.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker