Tarzán y los náufragos

Tarzán y los náufragos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—¡Vando! —dijo Tarzán, y rascó a la gran bestia detrás de las orejas.

Los otros elefantes siguieron alimentándose, sin prestar mayor atención al hombre mono, pero los orangutanes permanecían sentados en un árbol cercano y riñeron, pues Tantor les producía mucho miedo.

Tarzán decidió hacer un experimento, y saltó del lomo del elefante a un árbol cercano y se alejó un poco, adentrándose en la jungla; entonces gritó:

—¡Yud, Tantor, yud b’yat!

A través de la jungla y la maleza, llegó la respuesta en forma de retumbo procedente de la garganta del macho. Tarzán escuchó; oyó el ruido de ramitas que se rompían y de maleza que se aplastaba, y después la gran mole de Tantor se cernió sobre él.

—Vando, Tantor —dijo Tarzán, y se alejó por los árboles, para gran alivio de los orangutanes, que habían observado con disgusto toda la escena.

La montaña que ahora se alzaba ante ellos estaba cortada a pico, y con frecuencia había lugares a los que solo Tarzán o sus amigos simios podían acceder. Al fin llegaron a un saliente que discurría hacia el sur. Sin embargo, se alejaba del riachuelo desde el que Tarzán había partido, al pie de una cascada que se derramaba sobre un acantilado cuyas paredes resbaladizas solo podían ser salvadas por una mosca o un lagarto pero por pocos seres más.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker