El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I -Y ¿qué es de ellos? –pregunté.
-¿Qué ha de ser? -dijo Januario-: que estaba yo jugando la contrajudÃa cerrado; le puse todo el dinero a un tres contra una sota, y…
-Acaba de reventar -le dije-; vino la sota y se llevo el diablo el dinero, ¿no es eso?
-SÃ, hermano, eso es; ¡pero si vieras qué tres tan chulo! Chiquito, contrajudÃa, nones, lugar de afuera...[52] Vamos si todas las llevaba el maldito tres.
-Maldito seas tú, y el tres, y el cuatro, y el cinco, y el seis, y toda la baraja, que ya me dejaste sin capote. ¡Voto a los diablos! Ser la única alhaja que yo tenÃa, mi colchón, mi cama y todo, ¿y dejarme tú ahora hecho un pilguanejo?
-No te apures -me dijo Januario-, yo tengo un proyecto muy bien pensado que nos ha de dar a los dos mucho dinero, y puede sea esta noche, pero has de guardar el secreto. Por ahora ahà tenemos el sarape, que bien puede servirnos a ambos.
Yo le pregunté qué cosa era. Y él, llevándome a un rincón del cuartito, me dijo: