El Periquillo Sarniento. Tomo I
El Periquillo Sarniento. Tomo I Entonces se persuade que la tierra no lo merece. ¡Pobres muchachos! Esta es la primera razón que lo inutiliza para las artes. La segunda es, que como ya son grandes, se les hace pesado el trabajo material, al paso que vergonzoso el ponerse de aprendices en una edad en que los demás son oficiales, y aun se dificultaría bastante que hubiera maestro que quisiera encargarse de la enseñanza y manutención de tales jayanes. La tercera razón es, que como en tal caso ya los muchachos tienen el colmillo duro, esto es, ya han probado a lo que sabe la libertad, de manera ninguna se quieren sujetar a lo que tan fácilmente se hubieran sujetado de más niños; y cátate ahí el estado de tu Pedro si lo ponemos a estudiar y muero dejándolo, como es factible en la mitad de la carrera; pues se queda en el aire sin poder seguir adelante ni volver atrás. Y cuando tú veas que en vez de contar con un báculo en qué apoyarte en la vejez, sólo tienes a tu lado un haragán inútil que de nada te sirve (pues en las tiendas no fían sobre silogismos ni latines), entonces darás a Judas los estudios y las bachillerías de tu hijo. Conque hija mía, hagamos ahora lo que quisieras haber hecho después de mis días. Pongamos a oficio a Pedro. ¿Qué dices?