Moisés y la religión monoteísta
Moisés y la religión monoteísta Pero el trabajo analítico también ha sacado a la luz otras cosas cuyo alcance va mucho más allá de lo anterior. Cuando estudiamos las reacciones frente a los traumas tempranos, con bastante frecuencia nos sorprende comprobar que no se ajustan estrictamente a lo realmente vivenciado por uno mismo, sino que se distancian de esto de una manera que se adecúa mucho mejor al modelo de un suceso filogenético, y, de manera totalmente general, solo pueden explicarse por la influencia de este. La conducta del niño neurótico frente a sus padres en los complejos de Edipo y de castración sobreabunda en tales reacciones que parecen individualmente injustificadas y solo filogenéticamente, por su relación con las vivencias de generaciones anteriores, devienen comprensibles. Este material, al que aquí puedo apelar, valdría sin duda la pena darlo a la publicidad reunido. Su fuerza probatoria me parece lo bastante sólida como para atreverme a dar un paso más y sostener la afirmación de que la herencia arcaica del hombre no comprende solamente disposiciones sino también contenidos, huellas mnémicas de las vivencias de generaciones anteriores. Con ello se ampliarían de modo significativo tanto el alcance como el significado de la herencia arcaica.