Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Al comprenderlo, salió rápidamente de la cueva y se sentó en el sitio acostumbrado, apoyándose contra el tronco de un abeto, y nuevamente dejó vagar la mirada sobre las terrazas y el valle. Ella viviría y desaparecería el sombrío peligro, mas el alivio que Venters sentía era penetrante como un dolor. Ella le estimuló a la acción, a hacer las muchas cosas que precisaban para complementar el campamento. Se dispuso a la caza y a realizar su deseo de explorar el valle.