Los Jinetes de la Pradera Roja
Los Jinetes de la Pradera Roja Cuando volvió a abrir los ojos era ya de día, y en el borde opuesto de la cañada veíanse los primeros rayos de sol. Pocos instantes empleo en los deberes del campamento. Encontró muy cerca a Camorra y, cosa rara, el animal se aproximo dócilmente; era uno de esos buenos caballos que solo se muestran ingobernables estando en el corral. Lo que quería era verse libre de la compañía de mulas, burros y bueyes; deseaba correr libremente por las praderas y dormir en la fresca hierba, cerca de algún manantial. Jerd demostró conocer el caballo al decir: «Ya veréis si es bueno cuando esté en la pradera».