El hombre mediocre
El hombre mediocre Difieren como la cobardía y la prudencia, como el cinismo y la sinceridad. La desconfianza del hipócrita es una caricatura de la delicadeza del orgulloso. Este sentimiento puede tornar susceptible al hombre de méritos excelente toda vez que desdeña dignidades cuyo precio es el servilismo y cuyo camino es la adulación; el hombre digno exige entonces respeto para ese valor moral que no manifiesta por los modos vulgares de la protesta estéril, pero ello le aparta para siempre de los hipócritas domesticados. Es raro el caso. Frecuentísima es, en cambio, la susceptibilidad del hipócrita, que teme verse desenmascarado por los sinceros.