La Copa Dorada
La Copa Dorada —¿Quiere usted decir yendo los dos a ParÃs para reunirnos con ellos? —SÃ, tan pronto como podamos regresar a Fawns. Y les esperaremos el tiempo que sea necesario hasta que se reúnan con nosotros.
—¿Les esperaremos en Fawns?
—En ParÃs. Será una estancia muy agradable.
—Me lleva usted a lugares muy agradables y me hace proposiciones maravillosas.
—Es usted quien da carácter agradable a los lugares. ¡Incluso Brighton!
Casi con ternura, Charlotte protestó:
—Y en estos momentos, ¿qué es lo que transformo en agradable?
—Me ha prometido lo que yo deseaba que me prometiera.
Poniéndose en pie, insistió:
—¿Acaso no me ha prometido comportarse de acuerdo con lo que Maggie le diga?
Pero Charlotte querÃa saber más:
—¿Quiere decir que Maggie me pedirá lo mismo que usted?
Estas palabras le dieron, como si se tratara de una transmisión de pensamiento, la impresión de que lo correcto era estar seguro. Pero ¿realmente estaba seguro? El señor Verver dijo:
—Maggie hablará con usted y hablará por mÃ.