La Copa Dorada
La Copa Dorada Como sea que su esposa nada respondió, por el momento el coronel insistió:
—¿Has advertido algún sÃntoma en Maggie? ¿La has visto diferente en un sentido u otro?
—Maggie es siempre tan diferente de las restantes personas que hay en el mundo que es difÃcil saber cuándo es diferente a sà misma.
Después de un brevÃsimo silencio, la señora Assingham dijo:
—Pero me ha inducido a pensar en ella de manera diferente. Me ha acompañado en coche.
—¿Aqu�
—Primero a Portland Place, donde ha dejado a su padre; sÃ, porque de vez en cuando lo deja. Por eso he podido estar con ella un poco más. Pero Maggie ha dicho que el coche la esperase y después de tomar el té en su casa, me ha traÃdo aquÃ. Lo ha hecho con el mismo propósito. Luego se ha ido a su casa a pesar de que yo le he transmitido un mensaje del PrÃncipe donde le indicaba que actuara de otra manera. El PrÃncipe y Charlotte seguramente han llegado ya, si es que han llegado, con la idea de ir juntos a Eaton Square y, allÃ, tener a Maggie sentada en la mesa durante la cena. Maggie tiene allá todo cuanto necesita. Tiene ropa.
El coronel lo ignoraba, pero sólo indirectamente lo dio a entender:
—¿Tiene una muda?