Crítica de la Razón Práctica
Crítica de la Razón Práctica Pero, como bajo esta aplicación no cabe colocar una intuición que pueda ser siempre sensible, con vistas al uso teórico de la razón esa causa noumenon \ su<Ak. V,56>pone un concepto vacío, aun cuando sea posible y pensable.
Con todo, yo no pretendo gracias a ello conocer teóricamente la índole de un ser en tanto que posee una[A 98]voluntad pura, pues me basta con I designarlo como tal, asociando así el concepto de causalidad con la noción de libertad (y aquello que le resulta indisociable, o sea, con la ley moral como fundamento determinante específicamente suyo). En todo caso, esta atribución me viene dada por el origen puro —no empírico— del concepto de causa, y no me considero autorizado a hacer otro uso del mismo salvo en cuanto se relacione con la ley moral que determina su realidad, es decir, únicamente un uso práctico.