Una excursión a los indios Ranqueles

Una excursión a los indios Ranqueles

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Yo no era dueño de mí mismo. Obedecía, abría y cerraba los ojos.

Vi entrar de nuevo la luz del alba en el rancho. Después sentí frío. Caminaba a la par de otra persona que con cariño me sustentaba.

Me quedé dormido.

Al rato me desperté al lado de un gran fogón.

En torno de él estaban tres mujeres y tres hombres, cristianos todos. Me habían hecho una cama con jergas y cueros. A mi lado estaba una china.

—¿Qué quiere tomar —me dijo—, mate o café?

Fijé con agradecimiento los ojos en ella y reconocí a mi comadre Carmen.

—Café, comadre —le contesté.

Y mientras lo preparaba, contóme que cuando me separé de Mariano Rosas, ella estaba en la enramada, despierta por si algo necesitaba; que se deslizó entre las sombras de la noche, ayudándole a Miguelito a llevarme a mi rancho; que al salir, varios indios habían acudido a preguntar por mí; que fingiendo la voz de cristiano les había contestado que no estaba; y que para que no me incomodaran y me dejaran descansar, me había llevado a un toldo vecino en el que habitaban puros cristianos.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker