La Eneida
La Eneida andan saltando por bosques perdidos (grande es el nombre de Amata),
acuden a juntarse de todas partes y a Marte requieren.
Al punto todos proclaman la guerra infanda contra los presagios,
contra el hado de los dioses, bajo un numen maligno.
Rodean disputando la mansión del rey Latino;
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él se resiste como la roca que el piélago mover no puede,
como la roca que soporta su mole ante el fragor intenso
del piélago que se le echa encima, rodeada por los ladridos
de muchas olas; escollos y peñascos espúmeos en vano tiemblan
alrededor y a su costado se derrama el alga machacada.
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Pero cuando se ve sin fuerza alguna para vencer la ciega