Jugándose el corazón

Raf Segrram

?¡Eh oiga! ¿Qué hace usted con esas maletas? El mejicano se detuvo y contestó obsequioso:?Pos lo que usted diga no más, señorita.Arrepintióse Truddy de su alarmada exclamación. Estaba prevenida contra los ladrones y demás gentuza que encontraría en la ciudad, pero admitió haberse excedido en sus temores. Aquel pobre hombre era un simple mozo que le imponía sus servicios adelantándose a la competencia.?Bueno, bueno? Búsqueme un coche.
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